La nostalgia en exceso es dañina

Publicado 2022-07-22.

No es difícil estar de acuerdo en que no hay nada malo en mirar al pasado y recordar tiempos mejores. Por ejemplo, no hay nada malo en pensar en la antigua web, su cultura y sus memes, y desear que todavía pudieramos tener algo de eso. Hay tantas cosas buenas de entonces, muchas de las cuales merecen ser imitadas y revividas. Sin embargo, cuando no haces más que pensar en ello (y peor aún, quejarte), entonces tienes un problema.

¿Cuál es la diferencia entre el nostálgico de siempre y el creador de antes? Está claro que ambos vivieron en la misma época y disfrutaron de las mismas historias y bromas; de hecho, existe la posibilidad de que ambos fueran la misma persona. Sin embargo, hoy el nostálgico sólo se regodea en la reminiscencia sin hacer nada más. Enamorado sin remedio de lo que ya se ha hecho, el nostálgico está siempre atrapado en un bucle de inacción: las cosas eran tan buenas antes y tan malas ahora, así que ¿para qué molestarse en crear?

Por ejemplo, es posible que conozcas el DESUposteo, un clásico de los tableros de imágenes de antes. Los nostálgicos adoran el DESUposteo, por lo que intentan revivirlo, así:

DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU DESU

Sin embargo, ¿cuál es el propósito de espamear DESU hoy en día si no es para masturbarse la nostalgia? ¿Un homenaje? ¡Es predicarle al coro! El nostálgico no suele crear nada nuevo o interesante, como lo era entonces el DESUposteo. Intenta desesperadamente repetir calcos poco genuinos de las viejas tradiciones, sin entender lo que las hizo buenas en primer lugar: la libertad, la autenticidad y la novedad. El nostálgico seguirá ignorando las lecciones que debería haber aprendido de la creación de esas tradiciones que tanto ama y no hará nada memorable por sí mismo, y simplemente seguirá consumiendo más de lo que ya es bueno, atrapado además en un bucle temporal, y se quejará de que las cosas eran buenas antes pero ahora apestan. ¡Oh, pobre e inocente nostálgico, indefenso e impotente, nada puede hacer al respecto!

A veces es incluso peor: precisamente porque carece de la comprensión de lo que hizo bueno al pasado, las imitaciones del nostálgico acaban siendo parodias en lugar de homenajes. Pensemos, por ejemplo, en los miles de horribles juegos de falso arte pixelado que circulaban hace unos años.

En el lado opuesto del espectro está el "antinostálgico", alguien que denigra el pasado y no cree que sus valores sean dignos de consideración. Pensemos en los arquitectos contemporáneos: hacen caso omiso de los principios de la arquitectura clásica, e ignorando a propósito sus lecciones, crean desde cero sólo por el afán de experimentar y progresar porque sí.

Tanto el pensamiento del nostálgico como el del antinostálgico son degenerados y llevan al estancamiento. Uno está obsesionado con el pasado y se queda ahí, esperando volver a su lugar feliz sin siquiera querer comprender que es él quien podría estar rehaciéndolo de nuevo, por lo que no hace nada. El otro odia tanto el pasado que no quiere aprender ninguna lección de él, así que crea sin propósito, comete errores evitables y aliena al resto. Ambos se equivocan, precisamente porque los dos se niegan a comprender el pasado.

La nostalgia excesiva y equivocada perjudica más que a nadie al mismo nostálgico, cuando rodeado de inspiraciones podría estar aportando tanta alegría y diversión nueva a la vida de la gente, ¡como hicieron los creadores que admira! Y al final, ¡es la propia inacción del nostálgico la que ha matado la cultura cuya desaparición tanto lamenta!

Pero no me malinterpretes; aunque está claro que no podemos volver atrás y no debemos llorar todo el día por ello, podemos y debemos traerlo de vuelta. Podemos y debemos traer de vuelta las cosas buenas del pasado. Pero debemos hacerlo bien. Debemos aprender del pasado y tratar de comprender profundamente sus valores y lecciones, y construir cosas nuevas inspiradas en lo antiguo, rindiendo homenaje mas no parodiando a lo bueno, pero sin dejar de avanzar. Esa es la única forma en la cual la antigua cultura tan querida reflorecerá.

Nostálgico, debes darte cuenta de que eres tú quien debe crear y hacer cosas nuevas con la misma alma que los clásicos y que eres tú quien hará renacer lo bueno. En primer lugar, debes dejar de estar ocioso, y dejar de quejarte de cosas del pasado que no puedes cambiar. En su lugar, debes hacer algo, ¡lo que sea! Pero lo más importante es que seas auténtico. No te burles ni parodies, y, con el tiempo, los demás también recordarán con cariño lo que hiciste, así como tú recuerdas con cariño lo pasado.

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