Horas planetarias

Publicado 2023-07-19.

Hace mucho tiempo, la gente se levantaba al amanecer y paraba sus actividades con el atardecer. Algunos pueblos, como los romanos, dividían el período diurno (amanecer a atardecer, dies naturalis) en doce partes iguales y el nocturno (atardecer a amanecer) en otras doce partes iguales, teniendo un día de veinticuatro horas. Para entendernos, llamemos a estas horas horas naturales. Las horas naturales iban numeradas de uno a doce, indicando si eran diurnas o nocturnas; por ejemplo, la primera hora después del amanecer era llamada hora diei prima por los romanos, mientras que la segunda después del anochecer era la hora nocti seconda. A veces es conveniente numerarlas de uno a veinticuatro.

Las horas naturales definen un calendario distinto al usual: no solo comienzan los días en momentos diferentes (amanecer vs. medianoche), sino que también las horas diurnas son de distinta duración que las nocturnas, rara vez durando alguna de éstas exactamente sesenta minutos. Esto es porque el día y la noche van variando en duración debido al paso de las estaciones y dependiendo de la latitud, solo siendo iguales durante los equinoccios de primavera y otoño, algo bien sabido por los antiguos. Ocurre que a medida que avanza la primavera (el otoño), el día se alarga (acorta) y la noche se acorta (alarga). Así, el día más largo del año se da en el solsticio de verano, mientras que la noche más larga ocurre durante el solsticio de invierno.

Ahora bien, en la tradición astrológica del pasado, los planetas influenciaban cada aspecto de la vida. Fíjate bien en los nombres de los primeros cinco días de la semana y su etimología latina:

EspañolLatín
LunesDies Lūnae
MartesDies Martis
MiércolesDies Mercuriī
JuevesDies Iovis
ViernesDies Veneris

Notarás que el lunes es el «día de la Luna», el martes el «día de Marte», el miércoles el «día de Mercurio», el jueves el «día de Júpiter» y el viernes el «día de Venus»; cada día dedicado a un dios o cuerpo celeste distinto. Antes de la cristianización de roma, el día sábado era dies Saturnī, el «día de Saturno», y el domingo dies Sōlis, el «día del Sol». En inglés todos los días mantienen sus raíces mitológico-planetarias.

Los nombres de los días no salieron de la nada, ya que provienen de la tradición de las horas planetarias. La idea es que cada hora natural tiene un planeta que la rige e influencia con su propia naturaleza (por ejemplo, entre otros, la Luna está relacionada con las emociones, el Sol con la riqueza, Mercurio con temas intelectuales, Venus con la diversión y el amor, etc.). Podemos definir la hora planetaria regida por el Sol como la primera hora natural del día domingo. Los regentes del resto de las horas se definen cíclicamente según el orden caldeo: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna.

Estos siete son los cuerpos del sistema solar observables a simple vista; los planetas clásicos. Se ordenan de forma decreciente según sus velocidades aparentes en el cielo respecto al fondo de las estrellas fijas; Saturno se mueve muy lentamente, la Luna rápidamente. Obviamente se sabe que el Sol es, de hecho, una estrella, que la Luna es el satélite natural de la Tierra y que las estrellas sí cambian de posición, aunque muy lentamente.

Así, la segunda hora del domingo pertenece a Venus, la décimotercera (la primera de la noche) pertenece a Júpiter, etc. Como 24 no es divisible por 7, la primera hora del lunes tiene un regente distinto al Sol, la Luna, la cual le da su nombre al día. Si haces el ejercicio de calcular el resto de las horas, te darás cuenta que Marte rige la primera hora del martes, Mercurio la del miércoles y así sucesivamente. Como el mínimo común múltiplo de 24 y 7 es 24 veces 7, ni más ni menos, el ciclo se repite luego de exactamente siete días, lo que determina el largo de una semana.

Hay algunos que les dan regentes distintos al día y a la noche, en vez de darle al día completo el regente determinado al amanecer. En este caso, el regente de la noche es el regente de la primera hora de la noche. Por ejemplo, el regente de la noche del domingo sería Júpiter. Curiosamente, esto significa que puedes determinar nombres distintos para los días de la semana dados los regentes nocturnos, lo cual ha causado más de una confusión, puesto que implica que hay dos sistemas concurrentes de días. No obstante, en el uso contemporáneo de las horas planetarias se considera sin debate que el regente del día es el de la primera hora diurna.

Lamentablemente, no se sabe cuándo se empezaron a contar las horas planetarias, a pesar de que la historia de las semanas de siete días nos lleva casi al tercer milenio AC. La primera fecha con un día de la semana conocido es el 6 de febrero de 60, que fue un miércoles.

Si calculas el día de la semana de esa fecha usando algún algoritmo conocido, obtendrás que efectivamente fue un miércoles, aunque las personas de esa época no tendrían por qué estar de acuerdo contigo. De hecho, un grafitti grabado en Pompeya ese día está marcado como un domingo. Esto se puede explicar con los dos sistemas de días mencionado anteriormente, donde la noche de los miércoles se puede llamar domingo (porque el Sol es el regente de la decimotercera hora los miércoles). Si nos confiamos de esto, entonces podemos deducir que hemos tenido los mismos días de la semana al menos desde esa fecha.

Notarás que para definir los regentes de las horas, tuve que empezar con un día conocido: el domingo. Esto es algo común de todas las fuentes que hablan de las horas, pero es un beneficio que solo tenemos ahora que no hemos perdido rastro de los días; si el mundo se acabara y olvidáramos la fecha, no estoy seguro si podríamos recuperarla fácilmente. Probablemente podríamos deducirla con ingenio a partir del estudio de los solsticios y los equinoccios.

Vale decir que las horas planetarias no reemplazan las horas convencionales. ¡Piénsalo! Las horas planetarias no son precisas. Sin embargo, según este sistema «la noche del domingo» termina al amanecer, lo cual me parece muy intuitivo, dado que nunca he sentido como que la madrugada realmente cuente como del siguiente día.

Imagen

El heptagrama de los días.
Los planetas siguen el orden de las horas en el círculo exterior y el orden de los días en el heptagrama interior.

Usos

Astrología

Las horas planetarias se pueden usar para elegir astrológicamente los mejores momentos para ciertos eventos. Por ejemplo, Venus rige el amor, así que el mejor momento para pedirle a tu novia que se case contigo podría ser un viernes, día de Venus, en las horas primera, octava, 15a o 22a, horas de Venus, dependiendo de si los planetas están en posiciones favorables o si crees que es pertinente pedir matrimonio a las cuatro de la mañana. Todo esto requiere un análisis riguroso de las cartas astrales de los momentos posibles. Eso sí, si jugaste LoL todo el día anterior y no te has bañado, no importa si eliges el día y hora de Venus, ¡tu novia tendrá que quererte mucho para decirte que sí, incluso si los astros están de tu lado!

También se puede usar en la astrología horaria —la cual busca responder preguntas leyendo cartas astrales del momento presente— para decidir si tiene sentido la pregunta o la carta. Sin embargo, en su libro Manual de Astrología Horaria, John Frawley, un astrólogo más o menos popular, reniega completamente de las horas planetarias, indicando que no tienen ningún valor en astrología horaria. Hace tiempo le envié un correo para preguntarle sobre esto y otras cosas, y me respondio con lo siguiente:

No hay ningún significado en la idea de horas o días planetarios. Solo es la versión antigua de la astrología de signo solar. El internet no funciona mejor en miércoles y las mujeres no se vuelven más bonitas los viernes. Si esto realmente pasara, la gente se hubiera dado cuenta — Apple nos estaría diciendo que «ahora cualquier día puede ser como un miércoles» y Christian Dior diría «Oigan, chicas—Pueden tener ese look de viernes».

Magia

Las horas planetarias también se usan en magia planetaria, la cual busca usar las energías de los planetas para lograr un fin específico. ¿En qué momento las energías de los planetas son más accesibles y poderosas? Por supuesto, cuando rigen la hora o el día. Muchos grimorios clásicos indican que ciertos hechizos y experimentos deben realizarse en las horas planetarias más idoneas, así como en los días con los regentes apropiados.

El capítulo II de La clave de Salomón habla sobre qué operaciones mágicas deberían realizarse en qué días y qué horas; por ejemplo, «las horas de Mercurio son apropiadas para proyectos científicos, adivinación, elocuencia y también inteligencia, rapidez en temas de negocios, apariciones y respuestas a preguntas sobre cosas venideras» porque Mercurio está asociado a estos asuntos. La clave también lista un número de «pentáculos sagrados» consagrados a cada planeta; por ejemplo, el cuarto pentáculo de Júpiter (en la imagen) usa la energía de este planeta para otorgar riqueza y honor (características clave de Júpiter) al poseedor siempre y cuando se grabe en plata en el día y la hora de Júpiter cuando éste esté en el signo de Cáncer, en el cual está muy dignificado (por exaltación).

En el Arbatel de magia veterum se menciona una serie de siete espíritus Olímpicos que «habitan en el firmamento y en las estrellas del firmamento; y la función de estos espíritus es declarar destinos y administrar encantamientos fatales, hasta donde Dios se complace en permitirles hacerlo». Cada uno está asociado a un planeta en el orden caldeo y deben ser llamados «en aquel momento, día y hora en que gobiernan de manera visible o invisible, por sus nombres y oficios que Dios les ha dado». Por ejemplo, el espíritu saturnino es Aratron, el cual, de requerir sus servicios, debe ser convocado en una hora o día de Saturno.

Como trata mayoritoriamente de magia astrológica, hay innumerables hechizos y talismanes planetarios en el Picatrix con rituales de consegración mucho más complicados que los de la Clave. Veamos uno del capítulo V del primer tratado. Para impedir que un hombre se case con una mujer, el Picatrix te pide hacer dos talismanes: uno cuando Leo esté en el ascendiente (es decir, saliendo por el este) en la hora de Júpiter y otro cuando Cáncer esté en el ascendiente en la hora de la Luna cuando la Luna esté rápida, creciente y conectada con el ascendiente. Si los juntas y luego los entierras en la hora de Venus, entonces nunca contraerán matrimonio. ¡Curioso!

Otros

He leído al menos una fuente que relacionaba la hora de las brujas con la última hora planetaria nocturna con el mismo regente que el día, es decir, la hora 22. Ésta ocurre, dependiendo de la ubicación, entre las 3 y las 6 de la mañana. Si bien no menciona las horas planetarias, cuenta la leyenda que la hora de las brujas es un período de la noche en el cual la actividad mágica es más alta y pueden aparecer poderosos demonios, fantasmas y brujas.

Personalmente no tengo ningún uso para las horas planetarias, pero siento que es más romántico pensar que es la hora de Júpiter en vez de, digamos, las 3 de la tarde, así que miro la hora planetaria de vez en cuando. Ciertamente le dan un poco de sabor al presente.


«Así que los misterios se resuelven más facilmente los miércoles a primera hora, ¿eh?»

Cálculo

Dada una hora cualquiera XX:YY, puedes calcular la hora planetaria que le corresponde fácilmente.

  1. Si la hora no es suficiente para saberlo, abre tu ventana y averigua si es de día o de noche. Nota: es de día si el Sol está en el cielo.
  2. Si es de día, calcula el amanecer y el atardecer de ese día para tu ubicación geográfica usando un algoritmo o efemérides y determina la duración del día. Si es de noche, considera el reciente atardecer y el próximo amanecer para calcular la duración de la noche.
  3. Divide esta duración por doce para obtener la duración de la hora natural diurna o nocturna.
  4. Ahora debes calcular el número de la hora natural. Hay dos formas:
    1. Si es de día, sitúate en el amanecer y cuenta cuántas veces debes agregar la duración de la hora natural para pasarte de la hora XX:YY; este número indica el número de la hora. Si es de noche, empieza en el atardecer y usa la hora natural nocturna.
    2. Si es de día, cuenta cuánto tiempo ha pasado desde el amanecer y las XX:YY. Divide esto por la duración de la hora diurna, saca la parte entera y suma uno. Si es de noche, haz lo mismo pero con el atardecer y la hora nocturna.
  5. Si es de día, parte del regente del día (indicado por el nombre del día de la semana) y cuenta hacia adelante según el orden caldeo tantas veces como indique el número de la hora. Toma el planeta de partida como la hora uno. Si es de noche, haz lo mismo, pero doce veces más. Recuerda que el calendario normal no importa, el día empieza al amanecer y termina al siguiente, por lo que no debes cambiar el regente del día pasada la medianoche.

Trabajemos un ejemplo muy fantasioso. Digamos que es martes y es de día; específicamente, son las 14:20. Calculaste que amaneció a las 7:00 y que el atardecer ocurrirá a las 17:00. Por ende, el día dura diez horas. Si divides diez horas en doce, se tiene que la hora natural diurna dura 0.8333 horas o 50 minutos. Ahora puedes calcular el número de la hora natural de las dos formas equivalentes:

  1. Partiendo de las 7:00 (el amanecer), cuenta de 50 minutos en 50 minutos (la duración de la hora natural diurna) hasta pasarte de las 14:20. Haciendo el cálculo, se deben sumar 50 minutos nueve veces, así que 14:20 está dentro de la novena hora.
  2. Cuenta cuánto tiempo ha pasado desde el amanecer y las 14:20: 7 horas y 20 minutos. Divide esto por la duración de la hora natural diurna, 50 minutos, saca la parte entera y suma uno. En este caso, 7 horas y 20 minutos son 440 minutos. 440 dividido por 50 es 8,8, así que 14:20 está en la novena hora.

Como es martes, la primera hora es la hora planetaria de Marte. Si sigues el orden caldeo, la novena hora es la hora del Sol.

O si no quieres pensar, puedes usar mi programa:

hora.c

hora.c es un programa en C para calcular las horas planetarias usando el algoritmo de cálculo de amanecer/atardecer de Almanac for Computers sin necesidad de usar servicios en línea. No es perfecto, pero es suficiente para mis necesidades (ver la hora planetaria de vez en cuando), además de que fue un ejercicio interesante.

Sin argumentos, el programa calcula la hora planetaria actual y las restantes del día usando la latitud y la longitud establecidas como macros en el código fuente y la zona horaria del sistema. El programa admite tres argumentos opcionales: opción, latitud, longitud y zona horaria (en ese orden). Si indicas la latitud, debes introducir una longitud; en este caso, el programa mostrará las horas planetarias para esa ubicación, pero en la zona horaria del sistema, a menos que también proporciones una zona horaria específica como argumento.

No es necesario indicar una opción, pero hora.c admite varias: Por ejemplo, -r muestra únicamente los símbolos de los regentes actuales del día y de la hora. Corre hora -h para saber más.

Por ejemplo, ./hora 40.9 -74.3 muestra las horas planetarias de Wayne, Nueva Jersey en la zona horaria del sistema. ./hora 40.9 -74.3 -5 hace lo mismo pero mostrando las horas en UTC-5, la hora de Nueva Jersey. ./hora -r 40.9 -74.3 -5 hace lo mismo pero solo muestra los regentes del día y de la hora.

El programa asume que atardece antes de media noche (y análogamente, que amanece después de medianoche), así que no calcula bien las horas planetarias para lugares dentro de los círculos polares. A veces las horas no tienen sentido si no indicas la zona horaria correcta.

Descarga hora.c. Compila el programa con cc -o hora hora.c -lm y ejecútalo como ./hora.

Por cierto, terminé este artículo en la hora de la Luna.

¿Comentarios? Dime qué piensas en el libro de visitas.